¿Qué es meditación? – H.H. Shenphen Dawa Norbu Rinpoche


¿Qué es la meditación? El fin de la meditación budista es realizar la naturaleza de Buda que tenemos en nosotros. Esta meditación se refiere a darse cuenta de la verdad; no de la verdad convencional o intelectual, sino la verdad primordial. Esa verdad nos revela la esencia del Tathagatagarbha (naturaleza de Buda) que tenemos. Todos los Budas han dicho que tenemos naturaleza de Buda. Esto no quiere decir que somos seres realizados. Todavía no hemos comprendido la naturaleza de Buda, pero sí tenemos esa esencia dentro de nosotros para realizar esta sabiduría prístina. Por ejemplo, de la leche viene la mantequilla, el queso y el yogur, pero si no se bate la crema de la leche, no se obtendrá nada. La leche permanece como leche. Tenemos esta naturaleza pero no hemos trabajado con esto. La meditación es el instrumento para trabajar con esta naturaleza del Tathagatagarba que tenemos. Esta naturaleza de la verdad no se puede señalar, no se puede verbalizar, no se puede explicar, ni se puede mostrar con ejemplos. Está más allá de todo eso. Solo se puede experimentar a través de una conciencia clara y vívida.

¿Qué es esta conciencia? ¿De qué está hablando esta mente que estamos tratando de ver? ¿Dónde está la mente? ¿Cuál es el color de esta mente? ¿A dónde va? ¿Dónde se queda? ¿Tiene alguna característica particular? ¿Realmente tenemos  mente o no? Bueno, si no tenemos una mente, entonces somos un cadáver, en pocas palabras … pero si tenemos mente, ¿dónde está? ¿Puedes mostrarme dónde está ubicada? La única forma de verla es dejar que la mente se mire a sí misma. Al correr en pos de la mente, nunca alcanzaremos la mente. No podremos enfrentarnos a la mente cara a cara. La mente no es tangible. No es algo que podamos comprender. Si vas a un bosque a escuchar a los animales y las aves, para ver sus hábitos naturales y cómo se están moviendo, debes ir al bosque en silencio y sentarte en silencio y luego mirar. Porque si estás  charlando sin parar no verás nada. Las aves tomarán vuelo y huirán. De manera similar con la mente, tenemos que dejar que la mente descanse para poder observarla. Esta meditación significa meditar sin objeto ni objeto en mente, simplemente dejamos que la mente se desarrolle sola. Tomando como ejemplo el agua en un lago, si no la agitamos, el polvo y la suciedad se calmarán. De manera similar, debemos dejar que todos los pensamientos se calmen. No es aceptando y rechazando pensamientos que vamos a ver cómo funcionan la mente. Pero si dejamos que los pensamientos se asienten por sí mismos, notaremos que dentro del pensamiento, cuando se está asentando, hay un cambio. Reconoceremos el cambio que ahora está teniendo lugar en nuestros pensamientos. Nos daremos cuenta de que los pensamientos no son tan sólidos como creíamos. Todos los pensamientos están mostrando su transitoriedad… están mostrando la naturaleza del vacío. Pero con nuestras emociones nos aferramos a estos pensamientos y les damos un significado, con lo cual surge el aferramiento hacia los que son agradables y la aversión a los que son desagradables. Esta es la causa de nuestra propia infelicidad. Esta comprensión errónea de los pensamientos  nos llevará a experimentar diferentes emociones que nos atraparán. Si observamos esos pensamientos, nos damos cuenta de que somos nosotros los que estamos persiguiéndolos. Los pensamientos no nos atrapan. ¿Quién es el que se aferra?

En tibetano, cuando hablamos de meditación estamos hablando de encontrar la verdad. ¿Cuál es la verdad? Esa es la meditación; la meditación te muestra cuál es la verdad, la verdad que no es artificial. No estamos hablando de una verdad artificial, sino que estamos hablando de la sabiduría primordial de la verdad que surge de esta práctica.