VISIÓN Y CONDUCTA


Guru Rinpoche, el Precioso Maestro enseñó el modo en el que nosotros, yoguis y yoguinis devotos deberíamos practicar las enseñanzas de la Gran Perfección.

Dijo que, mientras nuestra visión debería ser la de la Gran Perfección, nuestras acciones no se deberían perder en ella. ¿Qué quiso decir?

Normalmente la visión se entiende como la certeza de que todos los fenómenos, ambos de samsara y nirvana están vacíos. Esto, sin embargo, es algo que nosotros practicantes no somos capaces de realizar todavía de una manera directa, y hasta que lo hagamos, el hecho es que experimentamos beneficio y daño, virtud y no virtud, y el llamado proceso del karma. Todo esto existe para nosotros.

Así que, mientras nuestra condición presente sea ésta, si vamos por ahí diciendo, “Todo está vacío. Todo es uno. No hay tal cosa como virtud, no existe tal cosa como pecado”. Si esto nos sucede, será como Guru Rinpoche dijo. Caeremos en la visión perversa de los demonios.

La visión se refiere a la gran vacuidad. Si tenemos una comprensión correcta del estado último de los fenómenos y si podemos mantener y asimilar esto mediante la meditación, nos encontraremos que la percepción dualista se desmorona por ella misma.

Llegará un momento en que ya no exista el beneficio o el daño, ni la felicidad o la tristeza. Es entonces y solo entonces que habremos dominado la visión. Guru Rinpoche dijo: “Mi visión es más elevada que el cielo pero mi atención a las acciones y su resultado es más fina que la harina.”

Podemos tener una comprensión intelectual de la visión, el estado último de vacuidad, pero con respecto a la práctica es importante preservar este estado último continuamente, hasta que nuestra percepción dualística colapse completamente.

Por otra parte, Guru Rinpoche también dijo que no deberíamos “perder nuestra visión en nuestras acciones.” ¿Qué quiso decir con esto? Simplemente comprendiendo y diciendo que las cosas son vacías no las hace vacías. Nuestros cuerpos y mentes, y todo lo que estimula nuestros pensamientos permanecerán justo como estaban; ¡no se desvanecerán simplemente! Como resultado, puede que perdamos confianza en la visión y nos concentremos exclusivamente en actividades físicas y verbales, descartando la visión como no siendo importante.

Si esto sucede, nunca llegaremos  a una realización clara de la visión. Las enseñanzas dicen por lo tanto, que deberíamos evitar actitudes parciales con respecto a la visión y la acción. Como águilas planeando en el cielo, deberíamos estar complemente convencidos de la visión, pero al mismo tiempo deberíamos prestar atención al principio kármico de causa y efecto, de un modo tan fino como si estuviéramos tamizando harina.

 

Como budistas, confiamos en las enseñanzas del Buda y debemos, por lo tanto, tener una confianza absoluta en el Dharma supremo. Quienquiera que seamos, necesitamos tener un buen corazón, sincero y sin engaño. En todo momento y en toda ocasión, debemos mantener una confianza irreversible en el Dharma sagrado, y nuestras mentes deben ser estables y constantes.

Estas tres cosas son nuestra base fundamental: Fe estable, devoción sincera y constancia.

Además, cualquier cosa que el Dharma contenga, son todo enseñanzas de Buda. Por lo tanto, debemos tener una percepción pura y apreciar todas las tradiciones de Dharma, tanto la de los demás como la nuestra propia. Debemos respetarlas todas.

Para finalizar, debemos nutrir en nuestro interior un afecto ininterrumpido por nuestros hermanos y hermanas del Dharma.

 

***Dudjom Rinpoche : Consejos desde Mi Corazón: La Gran Perfección