La Naturaleza Búdica – nuestra bondad innata


Nuestra vida es un ciclo constante de problemas periódicos. Sus causas son: la ignorancia, las actitudes perturbadoras que surgen de ésta y las acciones motivadas por estas actitudes. Nos preguntamos, ¿puede las personas que están confusas, que están bajo el control del apego y la ira alcanzas el estado de buda? ¿Existe una salida de la existencia cíclica? Si es así, ¿cuál es la vía?

En efecto, es posible liberarnos de este ciclo de problemas y podemos alcanzar un estado de paz duradera y de gozo, en el que seremos capaces de utilizar todas nuestras buenas cualidades para lograr nuestro propio beneficio y el de los demás. Y esto es posible porque poseemos en nuestro interior la naturaleza de buda; nuestra bondad indestructible.

La naturaleza de nuestra mente es pura, lo que nos impide ver la naturaleza real de nuestra mente son las actitudes perturbadoras como el apego, la ira y la ignorancia, así como las impresiones de las acciones realizadas bajo su influencia.

Nuestras actitudes perturbadoras y las impresiones de las acciones creadas por ellas no son la naturaleza última de nuestra mente, son adventicias y pueden ser purificadas y eliminadas para siempre. Esto nos permitirá percibir la realidad y unificarnos con nuestra naturaleza como el espacio.

¿Es posible eliminar nuestras emociones perturbadoras? La respuesta es si, podemos hacerlos porque son mentes erróneas basadas en ideas falsas. Tomando como ejemplo la ira, ésta se manifiesta cuando proyectamos cualidades negativas sobre las personas u objetos. También surge cuando no interpretamos adecuadamente determinadas situaciones y así terminan pareciéndonos dañinas. Otras veces nos dejamos absorber tanto por nuestras propias proyecciones que las confundimos con las cualidades de otras personas y nos enfadamos si no responden como nosotros presuponemos que deben hacerlo. El problema estriba en que no somos conscientes de este proceso, y creemos que la persona descortés e insensible que percibimos en virtud de nuestras proyecciones previas tiene una existencia real.

Gracias al desarrollo de la sabiduría, llegaremos a reconocer que un enemigo externo es una proyección exagerada de nuestra propia mente errónea. Al reconocerlo nuestro enfado desaparecerá de un modo espontáneo ya que la sabiduría y la ira no pueden manifestarse al mismo tiempo. Por medio de nuestra sabiduría podemos eliminar todas y cada una de las emociones perturbadoras.

La naturaleza última de nuestra mente está libre de las actitudes perturbadoras pero se encuentra velada por ellas. A medida que vayamos purificando, nuestra naturaleza búdica se irá haciendo más evidente. Porque ésta no tiene principio ni fin y nada puede destruirla. Sabiendo esto, tendremos confianza, porque podemos convertirnos en budas.